1. El Corán afirma en términos inequívocos que
Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él (B y P),
fue enviado a todos los hombres como apóstol de Dios a
quien pertenece el dominio de los cielos y la tierra.
"Di: "¡Hombres! Yo soy el Enviado de
Dios a todos vosotros, de Aquél a Quien pertenece el dominio de
los cielos y de la tierra. No hay más dios que El. El da la
vida y da la muerte. ¡Creed, pues en Dios y en su enviado, El
Profeta de los gentiles, que cree en Dios y en Sus palabras! ¡Y
seguidle! Quizás así seáis bien dirigidos".(Corán, 7:158)
Afirma, igualmente, que Muhammad (B y P) fue enviado como
gracia de Dios a todas las criaturas, humanas y no humanas.
"Antes de ti, no enviamos sino a hombres
a
los que hicimos revelaciones. Si no lo sabéis, !preguntad a la
gente de la Amonestación!"(Corán, 21:7)
y que es el apóstol de Dios y el último de los
profetas,
"Muhammad
(B y P) no es el padre de ninguno de
vuestros varones, sino el Enviado de Dios y el sello de los
profetas. Dios lo sabe todo".(Corán 33:40)
El Corán es la palabra de Dios y todo lo que dice
es la verdad de Dios, que debe ser obedecida por todos los
musulmanes y en la que debe reflexionar todo hombre.
El mensaje de Muhammad (B y P) no fue simplemente un
resurgimiento nacional, un monopolio racial o una redención
temporal de la esclavitud y la opresión en el rumbo de la historia.
El mensaje de Muhammad (B y P) fue y, desde luego, sigue siendo un
resurgimiento universal, una bendición común, una herencia
supranacional y una liberación espiritual, por los siglos de los
siglos.
Es una continuación evolutiva de los anteriores
mensajes y una incorporación equilibrada de todas las revelaciones
precedentes.
Trasciende todos los límites de raza, edad, color y
rasgos regionales. Está dirigido a los hombres de todos los tiempos
y es, precisamente, lo que el hombre necesita. Un Musulmán cree que
Muhammad (B y P) es el último profeta porque el Corán da verdadero
testimonio de ello, y porque el mensaje de Muhammad (B y P)posee las más
elevadas cualidades de fe, auténticamente universal y definitivo.
2. El propio Muhammad (B y P) afirmó que era el último
profeta de Dios. Ningún musulmán, o si cabe, ninguna persona puede
poner en duda la verdad de esta afirmación. A lo largo de su vida
Muhammad (B y P) fue conocido como sumamente sincero, honrado y modesto.
Su integridad y veracidad fueron indiscutibles, no
sólo ante los musulmanes sino ante sus oponentes más
recalcitrantes. Su carácter, sus logros espirituales y sus reformas
mundanas no tienen paralelo en la historia de la humanidad.
Y aún está por ver si pudiera producir la historia
un ser igual a Muhammad(B y P). Dijo que era el último profeta porque fue
la verdad de Dios, y no porque deseara gloria personal o
persiguiera ganancia alguna. El triunfo no lo deterioró; su
victoria no rebajó sus excelentes virtudes y el poder no corrompió
su carácter.
Fue incorruptible, coherente e inaccesible a
cualquier noción de gloria o beneficio personal. Sus palabras
irradian deslumbrante luz de sabiduría y verdad.
3. Muhammad (B y P)fue el último profeta que cumplió su
cometido y finalizó su trabajo en vida, antes de morir. El Corán
afirmaba que la religión de Dios había sido perfeccionada, se
había completado el favor de Dios con los creyentes, y se había
salvaguardado y continuaría preservada la verdad de la revelación.
(Corán,5:2)(Corán, 10:9)
Cuando murió Muhammad (B y P), la religión del Islam
estaba completa y la comunidad de creyentes musulmanes se encontraba
firmemente establecida. El Corán quedó registrado en vida suya y
se conservó en su versión original y definitiva, sin alteraciones
o correcciones.
Todo ello indica que la religión de Dios ha sido
establecida aquí en la tierra, la misión de Muhammad (B y P), su ejemplo
y sus logros, han demostrado que el Reino de Dios no es un ideal
inalcanzable o algo sólo del mundo futuro, sino también de este
mundo, algo que existió y floreció en el tiempo de Muhammad (B y
P) y que puede existir y florecer en cualquier época en que existan
verdaderos creyentes y hombres de fe. Por ello, si algún hombre
estaba destinado para culminar la misión de los profetas. ¿Quién
podría hacerlo sino Muhammad (B y P)? Y si algún libro había sido
designado para poner fin a la Revelación ¿Cuán mejor que el
Corán? El cumplimiento real de la misión de Muhammad (B y P) en la tierra
y el registro auténtico de todo el Corán en su vida no deja
indicios de duda, en mente alguna, en lo que se refiere a la
afirmación de que fue el último profeta. Basta pensar que un solo
hombre, Muhammad (B y P) como enviado de Dios, es la fuente ideológica de
toda la civilización islámica, que sacó a la humanidad de la
oscuridad de la Edad Media hasta la luz de la modernidad.
4. El decreto divino de que Muhammad (B y P)es el último
profeta se basa en la autenticidad pura y original del Corán, en
las realizaciones únicas y definitivas de Muhammad (B y P), en la
universalidad del Islam.