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“En
el nombre de Dios, el clemente, el misericordioso”
EL
CASAMIENTO Y EL DIVORCIO
En la
Legislación Islámica
Por: Nezar Ahmad Al-Sabbagh |
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Es
el modo elegido por Dios para la humanidad, para que se multiplique y
conserve su especie hasta el fin del mundo; y constituya la vía
natural para unir dos vidas que se aman y se respetan. El
primer matrimonio fue el de Adán y Eva. Dios creó esta primera
pareja y la adaptó para que pudiera vivir y engendrar, y fue a partir
de su descendencia como empezó el casamiento y la multiplicación de
la especie humana. Dios
hizo que la unión del hombre y de la mujer, una unión noble y
sagrada, por la cual se complementan y se cuidan mutuamente; por eso,
el Islam aconseja a los musulmanes casarse, ya que por el matrimonio
se benefician ambos contrayentes; además de satisfacerse mutuamente
el instinto natural y sosegarse el alma en su lucha interior,
apartando a la pareja del camino ilícito. Dice Dios en Su Sagrado
libro: “¡Oh
humanos! Ciertamente os creamos de un hombre y de una mujer y hemos
hecho de vosotros pueblos y tribus para que os conozcáis. Por cierto
que, el más honrado de vosotros ante Dios, es el más timorato; por
que Dios es sapientísimo y está bien enterado”.
(Sura
49, versículo 13) También dijo: “¡Oh
humanos! Temed a vuestro Señor que os creó de un solo ser, del cuál
creó a su esposa, y de ambos hizo descender a innumerables hombres.
Temed a Dios, en nombre del cuál os interrogáis y no rompáis los vínculos
consanguíneos. Ciertamente, Dios es vuestro veedor.
(Sura 4, versículo 1) El
enlace matrimonial es una unión sagrada, en la que Dios ha impuesto
ciertas condiciones para perfeccionar y honrar la descendencia. Dice Dios en el Sagrado Corán: “Por
cierto que honramos a los hijos de Adán y les condujimos por la
tierra y por el mar”.
(Sura 17, versículo 70) El
sistema establecido en el Islam para el matrimonio, ha sido revelado
por Dios; Él conoce mejor que nadie la naturaleza y las exigencias de
la humanidad. EL MATRIMONIO ANTES DE LA ERA
MUSULMANA
Entre
las distintas formas de casamiento que había antes de la legislación
islámica podemos citar
como más importantes a las siguientes: a)
El casamiento tradicional.
Conocido actualmente en todos los países islámicos, teniendo en
cuenta las modificaciones islámicas. Dicho enlace se efectúa tras
haber pedido el hombre, por medio de su familia, la mano de la mujer,
y haber llegado a un acuerdo en lo que respecta a la dote y otras
condiciones. Después de ésto se celebra el matrimonio. b)
Casamiento en grupo.
Consistía en que un grupo de hombres, como máximo diez, tenían
relación sexual con una mujer, acercándose uno tras otro a ella. Si
se quedaba embarazada, mandaba llamar al grupo después de haber dado
a luz, sin que ninguno se pudiese negar, y ella elegía entre todos al
que suponía padre de su hijo, y él tenía que aceptar sin poder
rehusar. c)
Casamiento de intercambio.
Consistía en que un marido le proponía a otro cambiar sus mujeres, dándole
algo a cambio. d)
Casamiento con prostitutas.
Esta forma se basaba en que hombres, sin limitación de número,
entraban a las casas de mujeres que eran prostitutas, las cuales señalaban
su puerta con un banderín. Cuando estas quedaban embarazadas y daban
a luz, reunían a los hombres y llamaba a averiguadores que decidieran
de quien era el hijo, el cual se quedaba con el padre que le habían
designado. En
la legislación islámica revelada al Profeta Muhammad (la paz sea y
las bendiciones de Dios sean con él), se prohibieron todas estas
formas, excepto la primera, que está en vigor en todos los países
musulmanes y se sigue aplicando, pero modificada de acuerdo con las
normas del sistema islámico. Consta de dos partes fundamentales: la
petición y la aceptación (Al-Iyab y
Al-Qabul),
y una condición: la presencia de testigos. Con estos requisitos se
establecen los derechos y deberes matrimoniales. Hoy
día podemos ver que hay muchos matrimonios en los que reina la
discordia, debido a que se encuentran, desde el principio, apartados
de la legislación islámica. El
casamiento legal islámico tiene que reunir estas características: 1)
Buena elección: Es derecho de cada uno elegir libremente al que vaya a ser
compañero de su vida. El Islam aconseja a los musulmanes, que el
factor fundamental de su elección sea la conducta moral y religiosa. El
Profeta de Dios (la paz sea y las bendiciones de Dios sean con él)
dijo: “Si os viene (para pedir
la mano) alguien del que os gusta su religión (comportamiento
religioso) y moral, debéis casarle. Si no lo hacéis sería una gran
desgracia y corrupción”. También
dijo: “Se busca el matrimonio con una mujer por cuatro cualidades:
por su riqueza, belleza, nobleza y religión. Elige a la que tenga
mejor comportamiento moral y religioso, y serás feliz” Y dijo: “Una esclava negra
creyente es mejor…” Cuando
el hombre ha sabido elegir bien a su compañera, su vida matrimonial
estará llena de amor y concordia, en su hogar reinará la paz y la
felicidad; y los hijos, fruto de su matrimonio, traerán felicidad a
los padres. Por eso, la buena elección abarca la buena moral. Cuando
una mujer elige a un hombre de moral desviada, será desgraciada con
él, del mismo modo que cuando un hombre elige una mujer de mala
conducta, será desdichado con ella y en el hogar reinará la
discordia y la infelicidad. 2)
Aceptación de buen agrado: Es posible que el hombre elija una buena mujer y pida
su mano a los familiares, los cuales aceptan gustosos pero sin el
consentimiento de ella. Esto está en contra de la legislación islámica,
ya que el casamiento tiene que reunir el requisito de la plena
aceptación de parte de ambos contrayentes, y está absolutamente
prohibido obligar a alguno de ellos a realizar dicho matrimonio. 3)
Libertad de poner condiciones en el contrato matrimonial: La
aprobación en el casamiento debe ser mutua por parte de los
contrayentes. Esta aprobación debe incluir todas las condiciones
puestas por ambos (dentro del marco islámico). Por ejemplo: la esposa
tiene derecho a estipular, en el contrato matrimonial, la condición
de que su esposo se case sólo con ella durante su matrimonio, si sabe
que no puede soportar la presencia de otra mujer que comparta su
hogar. 4)
No limitar el matrimonio a un tiempo determinado:
Por que el fin del matrimonio no es el satisfacer las pasiones y
disfrutar de la mujer durante un tiempo determinado, ya que Dios lo ha
legislado como una unión para todo la vida; pues en caso de que
hubieran de divorciarse, sería por un asunto causal fuera de la
marcha natural del matrimonio. 5)
La autoridad de la familia pertenece al hombre: En las tareas de la vida,
Dios ha capacitado, tanto al hombre así como a la mujer, para que
puedan realizar sus funciones cada uno dentro de su campo dando al
hombre en los casos normales la autoridad suprema de la familia. 6)
Respeto y buen trato mutuo: Es uno de los mandatos del Islam dentro del marco
familiar. Todos los asuntos que puedan surgir dentro de la familia,
deben ser tratados por sus miembros con sinceridad y obediencia entre
ellos, basándose siempre en los mandatos de Dios que deben ser norma
tanto en la familia como en la vida. Dios
–altísimo sea- dice en el Sagrado Corán: “Más bien, convivir con ellas bondadosamente; pues si las aborrecéis, podría ser que despreciarais una cosa a lo cual Dios ha dotado de muchas virtudes”. (Sura
4, versículo 19) El
Profeta de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él)
dijo:“El mejor de entre vosotros, es quien mejor trate y cuide a su
mujer”.
(Relatado
por Attimizi) LA
DIGNIDAD DEL MATRIMONIO EN LA LEGISLACIÓN ISLÁMICA El
matrimonio es un deber impuesto a cada musulmán. Es una necesidad
social que el hombre realiza para protegerse del instinto sexual y
conservar la especie que Dios santificó.
El Profeta de Dios dijo: “¡Oh jóvenes! Quien de
vosotros tenga medios para casarse, debe casarse. Quien no pueda, es
mejor que ayune, pues esto le servirá de protección”.
(Relatado
por Al-Bujari y Muslim, entre otros) A
través de estas palabras, el Profeta (la paz y las bendiciones de
Dios sean con él) hace llamamiento hacia el matrimonio a los jóvenes
que tengan medios económicos, ya que el Islam desaprueba la vida
monacal. El Profeta de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con
él) era el más piadoso de todos, sin embargo se casó, luchó por la
causa de Dios y enseñó a la gente la religión. “AL-JITBAH”
(Petición de mano) Es
como el prólogo del casamiento. Dios –altísimo sea- lo legisló
para que se efectuara antes del contrato matrimonial y pudieran
conocerse los contrayentes. Debe estar exento de cualquier prohibición
divina, por ejemplo: Que alguno de los dos o ambos tengan en este
momento otro compromiso matrimonial con otra persona. Está
prohibido quedarse a solas sin la presencia de un familiar. El novio sólo
puede ver la cara y las manos de la novia. EL CONTRATO MATRIMONIAL
La
base fundamental del matrimonio, es la aprobación mutua de ambos
contrayentes, siendo necesario manifestar dicha aprobación de
cualquier forma. La manifestación de dicha aprobación recibe el
nombre de “Al-Iyab y Al-Qabul” en el Islam (la petición y
aceptación). Por ejemplo: cuando el padre en representación de la
novia dice: “te ofrezco a mi hija como esposa”, y el novio dice:
“Acepto”. Esto no implica que la aprobación por parte de ambos es
mutua. Es
obligación del contrayente cumplir todas las condiciones impuestas en
el contrato matrimonial. Esta ceremonia debe hacerse abiertamente,
pues el Islam prohíbe realizarlo de una forma secreta, e igualmente
debe realizarse ante la presencia de testigos. El
Profeta de Dios –la paz sea con él- dijo: “No es válido el
casamiento si no hay tutor[1] y dos testigos”. (Relatado
por Addarqutni). En
el Islam está prohibido el casarse con aquellas personas con quienes
se tienen lazos familiares, vamos a ver quienes son: 1)
Mujeres con las que jamás se puede efectuar matrimonio por: a)
Parentesco por lazos familiares consanguíneos. b)
Parentesco por lazos familiares no consanguíneos. c)
Lazos familiares indirectos (mediante nodriza). Según podemos ver en el
versículo siguiente: “Os
está vedado casaros con vuestras madres, vuestras hijas, hermanas,
vuestras tías paternas o maternas, vuestras nodrizas, vuestras
hermanas de leche, vuestras suegras, vuestras hijastras, que están
bajo vuestra tutela, “Hijas de las mujeres con quien os hayáis
casado”: pero si no habéis tenido contacto con ellas, no seréis
recriminados, por que las desposéis. También os está vedado el
casaros con vuestras nueras, “esposas de vuestros hijos carnales”
y uniros en matrimonio con dos hermanas, salvo el hecho consumado[2];
porque Dios es indulgentísimo, misericordiosísimo”.
(Sura 4, versículo 23). La
madre en cuestión en este versículo es: la madre, abuela, bisabuela,
tatarabuela…, tanto materna como paterna. En
cuanto a las nodrizas sucede lo mismo que en el caso anterior. 2)
Mujeres con las que está prohibido casarse en un tiempo
determinado: a)
Casarse al mismo tiempo con dos hermanas. b)
Con la esposa de otro. c)
Con la “mu’taddadh” (divorciada o viuda durante el tiempo
que le impone el Islam para no contraer matrimonio, que es el de tres
menstruaciones). d)
Con su propia esposa después de haberla divorciado tres veces. e)
Con una adúltera que no esté arrepentida. El arrepentimiento
del adúltero o de la adúltera tiene que ser sincero, prometiendo no
volver jamás a cometer adulterio y pidiendo perdón. f)
Con su propia esposa por la que haya jurado cuatro veces que
es adúltera. Dios
–altísimo sea- dice en el sagrado Corán: “Pero
quienes acusen de adulterio a sus mujeres, sin más testigos que ellos
mismos, jurarán cuatro veces por Dios, que son veraces; y el quinto
juramento será que la maldición de Dios caerá sobre ellos si fueran
perjuros. Y
ella se librará del castigo, jurando cuatro veces por Dios, que él
es perjuro; y en el quinto juramento ella imprecará la ira de Dios
sobre sí misma si él fuera veraz”.
(Sura 24, versículo 6-9). g) Con la idólatra. Dios
–altísimo sea- dice en el Sagrado Corán: “No
os caséis con idólatras mientras no sean creyentes, pues una esclava
creyente es mejor que una idólatra, aunque esta os guste. Tampoco
caséis a idólatras asociadores, mientras no sean creyentes; un
esclavo creyente es mejor que un idólatra aunque, éste os guste. Ellos
os incitan al fuego infernal, y Dios os invita al Paraíso y al perdón…”.
(Sura 2, versículo 221). h) Con más de cuatro. CASAMIENTO
CON LAS ADEPTAS DEL LIBRO[3] Dios –altísimo sea- dice en el Sagrado Corán: “Hoy
os está permitido todo lo bueno, así como la comida de lo adeptos del Libro,
lo mismo que la vuestra es lícita para ellos. Os está permitido además,
casaros con las castas creyentes, y las castas de quienes recibieron el Libro
antes que vosotros[4],
con tal de que las dotéis, y siempre que seáis castos y no adúlteros ni
buscando amantes en ellas…Mas quienes reniegue de la fe, su obra se desmerecerá
y se contará en el otro mundo, entre los desventurados”. (Sura
5, versículo 5) El Islam permite al musulmán casarse con las cristianas y judías y les
ordena que las dejen practicar su religión; pero deben al mismo tiempo
explicarles el Islam para que sepan las normas básicas en la vida matrimonial
(Sura 5, versículo 5), con relación a la religión de su marido. El matrimonio ha de celebrarse de acuerdo con la legislación islámica,
puesto que la legislación garantizó todos los derechos, tanto de la mujer como
del hombre. CASAMIENTO
CON ATEAS El Islam prohíbe el matrimonio con las ateas porque no tienen religión
divina, que es la que nos prohíbe hacer el mal, nos ordena hacer el bien y
orienta nuestra vida por el buen camino. Ellas al no tener nada de ésto, actúan
según sus deseos y pasiones, y no respetan los mandatos divinos. PROHIBICIONES
DEL CASAMIENTO DE UNA MUSULMANA CON UNO NO MUSULMAN El Islam prohíbe a la musulmana casarse con un no-musulmán, ya sea
adepto al Libro u otro, porque: - Al no creer el marido en el Islam, su propia convicción religiosa no
le obliga a respetar el credo de la mujer; como consecuencia de ello y siendo el
cabeza de familia, podrá obligar a la mujer a una conducta contraria a su
creencia islámica. Dicho de otra manera, ¿Cómo podría haber paz y
tranquilidad en un hogar en el que el cabeza de familia no cree en la religión
de su esposa, ni respeta a su Profeta, a pesar de que ella cree en el Libro
original de su marido y respeta a todos los Profetas? Dios –altísimo sea- dice en el Sagrado Corán: “El
enviado cree en lo que fue revelado por Dios y también los creyentes. Todos
creen en Dios, en sus ángeles, en sus libros y en sus enviados. “Nosotros no
hacemos distingos entre ninguno de sus enviados”, y dicen: “¡Escuchamos y
obedecemos! ¡Sólo anhelamos tu indulgencia, oh Dios nuestro, y a Ti será el
retorno!”.
(Sura 2, versículo 285). DOTE
EN EL MATRIMONIO El Islam prescribió que el marido diese la dote a su esposa,
perteneciendo únicamente a ella, sin tener derecho alguno sobre dicha dote
nadie de la familia. Esto es como un símbolo social que conduce al amor y
fortalece la amistad. El Profeta de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: “Regalaos para que os améis”. Dios –altísimo sea- dice en el Sagrado Corán: “Dad
a las mujeres espontáneamente sus dotes, y si es voluntad de ellas concederos
una parte, disfrutadlo con buen provecho”[5]. El Islam no pone límites a la dote y lo deja a elección de la esposa.
Dicha dote puede ser tanto material, como no material. La exageración por parte
de la mujer va en contra de la religión, ya que hace de ésto un obstáculo
para el hombre con pocos recursos. Se puede dar por adelantado o aplazado; o bien, dar una parte y aplazar
la otra, considerando siempre la parte aplazada como un préstamo de la mujer a
su marido. MANTENIMIENTO
DE LA FAMILIA POR EL HOMBRE El Islam obliga al hombre a mantener a su esposa en todas sus
necesidades: comida, medicinas, etc., aunque la posición económica de ella
fuera desahogada. UN relato dice que Muawiyah
Al-Qusari preguntó al Profeta de Dios (la
paz y las bendiciones de Dios sean con él): “¡Oh
Profeta de Dios! ¿Cuáles son los derechos de nuestras esposas respecto
a nosotros? Le contestó: Sustentarla cuando comas, vestirla cuando vistas, no
le pegues en la cara, no la insultes y no la abandones, a no ser que sea en tu
casa”. Todo esto es obligación del hombre, ya que la mujer no tiene el deber
de trabajar para el mantenimiento del hogar; pero si la mujer desobedeciera al
marido, éste no tiene ninguna obligación de darle a ella estos derechos. Si el marido fuera tacaño con su esposa, el juez le obliga a mantenerla
en todas sus necesidades, considerando los gastos que durante cierto tiempo le
hayan faltado, como un préstamo de la mujer al marido. DERECHOS
MATRIMONIALES Si el matrimonio es válido y el contrato matrimonial perfecto, sin que
le falte ningún requisito, deben establecerse los derechos y deberes
siguientes: 1)
Derechos mutuos. 2)
Derechos de la esposa. 3)
Derechos del esposo. 1)
Derechos mutuos a)
La herencia entre ambos queda establecida
al realizar el contrato, de manera que si muere uno, lo herede el otro. b)
Deben convivir bondadosamente y
respetuosamente. c)
Satisfacerse mutuamente. 2)
Derechos de la esposa a)
Dote y mantenimiento con justicia. b)
Ser honrada y bien tratada por su marido. c)
No debe ser humillada ni insultada por su
marido. d)
El esposo debe satisfacerla sexualmente. 3)
Derechos del esposo a)
Ser obedecido por su esposa, dentro de los
mandatos de Dios. b)
La esposa debe conservar los bienes de su
marido y no malgastarlos. c)
La esposa no debe hacer cosas que no le
gusten a su marido, como permitir a alguien, que al marido no le agrada, entrar
en su casa. Hacer algún regalo que el marido no quiere. d)
La esposa debe cumplir con todas sus
obligaciones dentro del hogar. EL
DIVORCIO Hay gente que no ve bien el divorcio, ya que lo considera como una
corrupción para la sociedad humana y por lo tanto de la familia, como parte
fundamental de la sociedad. El divorcio es considerado por muchos como un error
en el Islam y en su legislación; mientras que nosotros, los musulmanes, vemos
nuestra religión como una institución divina que Dios reveló, para organizar
nuestra vida en la fe, en la sociedad, en la política y en todos los campos. La humanidad hoy día, está sufriendo las consecuencias de las leyes y
legislaciones humanas, sin darse cuenta de que la verdadera felicidad se
encuentra dentro del ámbito del Islam, cuyas legislaciones fueron las últimas
reveladas por Dios a la tierra. ¿Por qué miran al divorcio con desprecio, cuando viene como una solución
para resolver el problema de la desunión matrimonial, después de todo intento
de arreglo? ¿Por qué se extrañan? ¿Prefieren acaso que permanezcan unidos a
pesar de la discordia, desavenencias e infelicidad que tengan? ¿O es que lo
consideran como un desprecio a la mujer o un insulto a la santidad del
matrimonio? Ciertamente el Islam se aferra a la unión eterna del matrimonio y prohíbe
limitarlo a un tiempo determinado –a pesar de que antes
de que se revelase completamente la legislación islámica, estuviera
permitido-, ya que si así fuera, sería como un disfrute temporal Debido a la diferencia de caracteres y temperamento de los humanos, a
veces se pueden producir en el hogar fuertes discordias, que dan origen a
discusiones y disputas sin ninguna solución. De ahí que el Islam haya
establecido el sistema del divorcio que, de entre las cosas permitidas, es lo más
detestable ante Dios. El profeta de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: “Lo más detestable, de lo lícito ante Dios, es el divorcio”. Dios legisló el divorcio temporal o permanente según los casos,
permitiendo a cada uno buscarse un nuevo compañero en el que pueda encontrar la
paz, la felicidad y el amor. En las naciones que no se permite el divorcio,
podemos ver que los problemas que surgen en el matrimonio van minando la
sociedad. La pareja antes de casarse estaba de acuerdo en todo; pero una vez
casados y después de descubrirse los defectos, surgen los problemas que rompen
la vida conyugal. Esto hace que desaparezca el amor y la paz, y al no permitírseles
el divorcio, en éste caso, buscan por caminos ilícitos otro compañero que les
dé la felicidad y el amor que no encuentran en su propio hogar. De ahí surge
la prostitución y la corrupción, que se va extendiendo por la sociedad,
haciendo de ésta un reino de intranquilidad y de enfermedades psíquicas. SISTEMA
DEL DIVORCIO, EN EL ISLAM El Islam ha puesto varios caminos para cuando la discordia reina en el
hogar, porque considera el enlace matrimonial como una unión sagrada que no
debe deshacerse por cualquier desacuerdo. Dios nos da a conocer en el Sagrado
Corán, la importancia de dicha unión: …Habiendo
recibido ellas una solemne promesa de vosotros”
(Sura 4, versículo 21) Por eso, en caso de que surgieran desavenencias matrimoniales, el Islam
ordenó los siguientes pasos: a)
Recapacitar, con sinceridad, cada uno en
sus problemas, pensando en el futuro de sus hijos, porque los dos son
responsables del hogar. El Profeta de Dios (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo: “El hombre es pastor de su familia y es responsable de todos sus
miembros. La mujer es pastora en la casa de su marido y es responsable de sus
miembros”. También dijo: “Todos los hijos de Adán pueden equivocarse y los mejores equivocados
son los arrepentidos”. El Islam pide que ambos cónyuges se soporten mutuamente y disimulen,
ante la gente, la falta de su compañero. Dios –altísimo sea- dice en el
Sagrado Corán: “…Convivid
con ellas bondadosamente; pues si las aborrecéis podría ser que despreciarais
una cosa a la cual Dios ha dotado de muchas virtudes”. (Sura 4, versículo 19) Hay muchos matrimonios que hasta después de pasado mucho tiempo no se
conocen lo suficiente, de ahí que el Islam ordene a ambos cónyuges tolerarse
recíprocamente y evitar los posibles desacuerdos que pudieran surgir. Puede que alguien plantee esta pregunta: ¿por qué no hay un tiempo
antes del matrimonio para que la pareja pueda conocerse lo suficiente y en caso
de que sus caracteres sean compatibles, efectuar dicho matrimonio, o de lo
contrario seguir cada uno su camino? La contestación a esta pregunta es muy fácil:
“El ser humano es muy débil ante sus propias pasiones y deseos”. “…Porque
el hombre fue creado débil”.
(Sura 4, versículo 28) El ejemplo lo tenemos en las sociedades actuales, en las que los novios
permanecen en este estado durante un tiempo, que a veces pueden ser años, y
llegan al punto de quererse y entregarse uno al otro sin reservas; pero a pesar
de ésto pueden caer en la discordia, rompiendo las relaciones y desapareciendo
el amor que anteriormente se tenían, quedando de esta forma al descubierto los
secretos que se habían confiado. Por todo ésto y otras muchas cosas, el Islam prohíbe terminantemente
este tipo de relaciones prematrimoniales; y permite solamente que antes del
enlace matrimonial la pareja se conozca pero en presencia de algún familiar (máhram)[6]
y dentro de lo permitido por el Islam, sin poner límite al número de veces que
necesitaran verse para poder conocerse. b)
Cuando las discordias y desavenencias
llegan al extremo de que los cónyuges no pueden soportarse y tienen que
separarse, el Islam pide que intervengan los familiares por parte de ambos,
eligiendo cada uno a un representante. Dios –altísimo sea- nos dice en el Sagrado Corán: “Y
si tenéis desacuerdo entre ambos, apelad a un mediador de la familia de él y
otro de la de ella. Si ambos desean reconciliarse, Dios les conciliará.
Ciertamente Dios es sapientísimo, enterado”.
(Sura
4, versículo 35) Este versículo nos indica que si la intención de cada cónyuge es
sincera y limpia, y quiere la conciliación, llegarán a un acuerdo y resolverán
su problema, porque la complacencia y misericordia de Dios están presentes. c)
Si después de lo anteriormente dicho, los
familiares no han podido reconciliarlos porque cada uno resiste encerrado en su
idea y siguen sin tolerarse, el Islam permite en este caso el divorcio en su
primera etapa, pero la mujer tiene que permanecer en el hogar durante tres meses
(Al-Iddah), estándole al marido prohibido acercarse a ella durante este
periodo; debiendo, sin embargo, mantenerla. Este tiempo es suficiente para que cada uno recapacite en su problema y
es una oportunidad para reconciliarse, si lo desean. En esta primera etapa (primera
TALQAH) el marido puede volver a su mujer
sin que sea necesario hacer un nuevo contrato matrimonial, ni testigos, ni dote;
basta con que él lo manifieste a su mujer. d)
Si terminase el tiempo prefijado de
“Al-Iddah” y el marido no hubiese vuelto a su mujer, entonces el divorcio se
llevará a cabo, y en este caso, el Islam no le permite al marido que vuelva a
su mujer sin antes haber hecho un nuevo contrato matrimonial, con testigos y
dote. Si la mujer no quisiera unirse de nuevo a su exmarido, puede hacerlo
libremente y puede casarse con otro si lo desea. Si se reconcilian con un nuevo
contrato y dote y la discordia empieza de nuevo, el Islam les pide que soporten
y que la familia intervenga para reconciliarlos; pero si persisten una vez más
en el divorcio, entonces viene la segunda etapa, en que la mujer permanecerá en
el hogar para hacer Al-Iddah y el marido ya no puede unirse a ella, sin haber
hecho antes un nuevo contrato matrimonial, teniendo ella derecho de aceptarlo o
rechazarlo. e)
En caso de que ella aceptara volver a su
marido, después de haber hecho un nuevo contrato matrimonial, y de nuevo entran
en discordia y desacuerdo, el Islam aconseja reconciliarse otra vez y que la
familia intervenga nuevamente; pero de seguir persistiendo en la idea del
divorcio, este se llevará a cabo (3a. Talqah) después de lo cual les está
prohibido unirse de nuevo en matrimonio, sin antes haberse casado la mujer con
otro y haberse divorciado o quedado viuda de él (del segundo marido) En este caso puede volver al primer marido si lo desea. El Islam no
permite jugar con el divorcio, ya que la mujer no es un objeto con el que el
hombre juega según su deseo. Hemos visto en las etapas anteriores los pasos que
da el Islam para beneficiar a los dos y resolver sus problemas, pues se interesa
y preocupa por el matrimonio; porque Dios, desde el principio, lo hizo sagrado. EL
DERECHO AL DIVORCIO El Islam le dio al hombre el derecho de pedir el divorcio, porque el
hombre es la cabeza de familia, el que debe mantenerla y el que paga el dote;
entonces el perjuicio material le atañe más directamente, por eso debe
pensarlo mucho antes de llevarlo a cabo por: a)
El dinero que gastó al casarse. b)
La pérdida de tiempo en formar un hogar. c)
Pierde el cariño de la compañera de su
vida y además sus hijos se quedarán sin la protección del padre, pues él
tiene la obligación de costear su manutención. En principio el Islam ha dado el derecho de pedir el divorcio al hombre,
porque puede controlarse y dominarse mejor, y cuando pide el divorcio es porque
está desesperado con su mujer. La mujer, sin embargo, es más sensible a
descontrolarse que el hombre, y si se le diera el derecho de pedir el divorcio,
lo utilizaría en cualquier momento de ira del día. Por estos motivos, y muchos más, Dios, que conoce perfectamente a cada
una de sus criaturas, dio este derecho al hombre; pero al mismo tiempo, le ha
dado a la mujer el derecho de poder separarse de su marido en el momento que lo
desee; ella posee la llave de esta puerta y puede abrirla cuando quiera, siempre
que restituya al marido los gastos materiales que le haya ocasionado durante su
matrimonio, como la dote, etc. El Islam también ha dado a la mujer el derecho de pedir el divorcio en
los casos siguientes: a)
Si lo pone como condición en su contrato
matrimonial. b)
Si el marido no fuera responsable de
mantener la familia. c)
Por la ausencia forzosa del marido durante
tres años. Por ejemplo, si el marido está en la cárcel. Pero si la ausencia
es por deseo del hombre sin consentimiento de la mujer, el tiempo fijado para
efectuar el divorcio será según el juicio del juez. d)
Si es maltratada por el marido, o si éste
tuviera una enfermedad contagiosa o una enfermedad que repeliese a la mujer. En
este caso el divorcio tiene que pedirse por medio del juez. Por todo lo anteriormente dicho, vemos que Dios ha dado, tanto al hombre
como a la mujer, el derecho del divorcio, según las circunstancias. ¿CÓMO
SE EFECTUA EL DIVORCIO? El divorcio debe efectuarse: a)
Con pronunciación clara. Por ejemplo: si
el hombre pronuncia claramente palabras que indican el divorcio, como “¡te
divorcio!”. b)
Por escrito: el marido expresa claramente
por escrito el deseo del divorcio. c)
Por mímica: en caso de que el marido no
pueda hablar, pero indica claramente con gestos y señas que está divorciado.
Por ejemplo: si el marido está mudo. d)
Por un intermediario: cuando el marido
nombra a otro para que en su lugar pida el divorcio. Esto nos indica que el divorcio se puede llevar a cabo por medios
sencillos, de ahí que el Islam nos ordena tomarlo con la máxima seriedad,
utilizándolo en casos extremos y nos pide que sepamos dominarnos en
determinados momentos. El Profeta de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: “Dios maldiga a todo “zawaq”, y al que se divorcia
constantemente”[7]. También dijo: “Hay tres cosas cuya seriedad es máxima y cuya broma
tiene también consecuencias muy serias: el casamiento, el divorcio y la
reconciliación”. Esto se refiere a: La petición y aprobación en el contrato matrimonial
es una cosa seria; y cuando se
reconcilian y vuelven a unirse después del divorcio, es una cosa seria. REQUISITOS
DEL QUE EFECTUA EL DIVORCIO El divorcio debe ser efectuado por un hombre adulto, razonable y libre
de toda coacción. No puede pedirlo un demente que pierde la razón, un
adolescente, ni un coaccionado. En un relato del Profeta de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean
con él) dice: “La decisión no se acepta de tres: del dormido hasta que despierte;
del niño hasta que sea adulto; del demente hasta que razone”. Hay otro hadiz[8]
que dice: “Cada decisión del matrimonio se acepta, excepto la que viene de uno
que no sea libre de razonar” Relatado por Attirmizi y
Al-Bujari de un relato de Abu Hurairah. ALGUNOS
VERSICULOS DEL CORÁN Y HADICES DEL PROFETA SOBRE EL DIVORCIO Dios dice en el Sagrado Corán: “Pero
si él la divorcia[9], no le está permitido
tomarla nuevamente, hasta que ella se haya casado con otro marido. Pero si se
divorcia[10],
no serán culpados si se reconcilian[11];
siempre que crean que les es imposible observar las leyes de Dios. Tales son las
leyes de Dios. Que Él dilucida para los que buscan saber. Si
divorciáis a las mujeres y ellas han cumplido su término prefijado[12],
mantenedlas honestamente, emancipadas con benevolencia. No las retengáis por la
fuerza, violando sus derechos[13];
pues quien tal haga se condenará. No os burléis de las leyes de Dios y
acordaos de la merced de Dios para con vosotros, y de cuanto os reveló en el
Libro[14];
la sabiduría mediante la cual os exhorta. Temed a Dios y sabed que Dios es
omnisapiente. Si
divorciáis a las mujeres y ellas han cumplido su término prefijado, no las
impidáis renovar la unión con sus maridos, si ambos se reconcilian
voluntariamente; con ésto se exhorta a quienes de entre vosotros creen en Dios
y en el día del juicio final. Esto es más virtuoso y más puro para vosotros;
porque Dios sabe y vosotros ignoráis”.
(Sura 2, versículos 230-232) “¡Oh
Profeta! Di a los creyentes: “Cuando divorciéis a las mujeres, divorciadlas
al término de sus periodos prescritos y contabilizad los periodos, y temed a
Dios vuestro Señor. Y no las echéis de sus hogares, ni permitáis que salgan
de ellos a menos que cometan obscenidad
probada. Tales son las leyes de Dios; y quien profane las leyes de Dios, se habrá
condenado. Tú ignoras, es posible que Dios, después de ellos, modifique la
situación. Mas
cuando hayan cumplido su término prefijado, recogedlas humanitariamente o
separaos de ellas decorosamente. En ambos casos, hacedlo ante dos testigos
equitativos de entre vosotros, y justificad el testimonio ante Dios. Con lo cuál
se exhorta a quien cree en Dios y en el Día del juicio final. Mas quien tema a
Dios, Él le destinará una salvación.
(Sura 65, versículos 1-2) HADICES
DEL PROFETA: 1)
“Lo más detestable, de lo lícito, ante
Dios es el divorcio”. 2)
“Dios maldiga a todo “zawaq”, y al
que se divorcie constantemente”. 3)
“Que ningún creyente aborrezca a
ninguna creyente, pues si detesta de ella algún comportamiento, aprobará
otro”.
(Relatado por Muslim) 4)
“Cualquier mujer que pida el divorcio de
su marido sin motivos, jamás llegará a oler el paraíso”. EL
DIVORCIO SEGÚN OTRAS RELIGIONES En
el Judaísmo. El divorcio está permitido para los judíos, sin que haya motivos
suficientes, a pesar de que está mal visto. Sólo tiene derecho de pedirlo el
hombre, la mujer no puede hacerlo bajo ninguna circunstancia, ni a pesar de los
motivos que pudiera haber, incluso si su marido fuera adúltero. Una vez llevado a cabo, será para siempre sin que puedan ambos cónyuges
volverse a unir de nuevo en matrimonio. En
el Cristianismo. Todas las sectas cristianas prohíben el divorcio (excepto los
protestantes y ortodoxos, en caso de adulterio). Los católicos se basan en Marcos 10:8-9: “Y serán los dos una sola carne; de modo que ya no son dos sino una
sola carne. Así pues lo que Dios Junta, no lo separe el hombre”. La deshonra matrimonial por parte de alguno de los creyentes no es
motivo de divorcio, sino de separación; pues el matrimonio, en su parte
religiosa, es indisoluble. Sin embargo, los protestantes y ortodoxos permiten el
divorcio en algunos casos, tales como el caso de adulterio, basándose en el
texto: “Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. Pero yo os
digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que
ella adultere; y el que se casa con la repudiada comete adulterio”. & |